En el tiempo Familiar: CANTIDAD O CALIDAD

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Si nos preguntaran ¿qué prefieres cantidad o calidad? Es decir ¿qué prefieres un plato de jamón de pata negra o tres platos de jamón deshuesado? La gran mayoría elegiríamos la primera opción.

¿Qué hace que prefiramos la calidad a la cantidad? La respuesta es la intensidad de la experiencia. Nos pasa que cuando probamos algo muy rico el primer bocado nos sabe mucho mejor que el último del plato, eso ocurre porque nuestras papilas gustativas se acostumbran al sabor y deja de tener el componente de novedad.

Si tienes una familia con niños te puede interesar saber que esta regla es perfectamente adaptable al tiempo que pasamos con nuestros hijos. Con el actual ritmo de vida que tenemos solemos estar preocupados por el tiempo que pasamos con nuestros hijos y nos agobiamos cuando vemos que no es cuanto nos gustaría, y a veces nos sentimos culpables y malos padres.

Esto es fácilmente solucionable, haz que el tiempo que pasas con ellos sea un tiempo de calidad. ¿Cómo se hace esto? Prestando toda tu atención a lo que estás haciendo. Si decides jugar 30 minutos con tus hijos procura que ese tiempo no tengas que atender nada más, ni el móvil, ni la lavadora, ni el ordenador, sólo a tus hijos y el juego que os ocupa. Incluso cuando los ayudáis a estudiar se puede convertir en un tiempo que ellos sientan que le estáis dedicando. Deja todo lo que estás haciendo, aparca tu exigencia y tus deseos de acabar e ingéniate la manera más divertida para que tu hijo/a entienda lo que le estás explicando. Probablemente esto te llevará la mitad de tiempo que si entráis en el juego de “yo no lo entiendo, pues esto no lo sé, pues yo no hago esto” o que se distraiga con una mosca que pasa por delante.

Volviendo al ejemplo del plato de jamón, suponiendo que has elegido la opción de un plato de pata negra, la sensación que te queda y el recuerdo será algo parecido a “qué bueno estaba ese jamón”. Lo mismo pasa con esas experiencias que las vivimos en presente, atentos y conscientes.

Tu hijo/a va a recordar ese rato como un tiempo genial que ha vivido junto con su papá y/o mamá, aliviando su necesidad de atención y descargando la culpabilidad por tu parte por no poderle dedicar más tiempo.

Con el ejemplo del jamón no lo sé, pero en el tiempo que pasamos con nuestros hijos la calidad vence a la cantidad.

Yo trabajo por las tardes, de modo que coincido con mis hijos poco. Afortunadamente me he podido reservar la tarde de los jueves para ellos. Esa tarde es sólo para jugar, investigar y crear con mis hijos. Noto que lo agradecen por los abrazos que me dan a lo largo de esa tarde. Y es curioso porque en otros momentos me buscan para jugar y tan sólo tengo que explicarles que en ese momento no puedo porque tengo que trabajar y lo entienden perfectamente.

Haz que el tiempo que pasas con tus hijos/as sea un tiempo de calidad. Si no tienes muy claro cómo hacerlo hay talleres familiares que son geniales como el Taller de Gestión Emocional Familiar con Niños, échale un vistazo.

Escrito por David Garrido Díaz

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Web: www.davidgarridodiaz.es

 

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  1. Magnífico ejemplo David, seguro que si el resto de personas se dan la oportunidad de leerte aprenderán mucho. Más aún si se nutren con tus cursos. Siempre llegas al corazón , al mío ya lo has hecho.

    Felicidades por tu gran trabajo.

    Abrazos,

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  2. Muchas gracias por tus palabras, que alegría que seas capaz de captar el amor con el que escribo estas palabras.

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