La sociedad ha cambiado mucho, esto es una obviedad. Sin embargo no parece tan obvio que tengamos que aprender a renovarnos como padres educadores.
Antes normalmente había una persona en casa que estaba presente todo el tiempo, una persona que sabía qué nos gustaba merendar, cómo nos gustaba, qué juguetes utilizábamos más y las travesuras que hacíamos cada día. Antes escuchábamos a diario frases como “cuando seas padre comerás huevo”, “es así porque lo digo yo que soy tu padre”, “a tu padre se lo voy a decir cuando venga” o “me voy a ir para ti y…”
Ahora la situación familiar ha cambiado, por consiguiente nuestra forma de educar debe ser distinta, no obstante me encuentro a diario padres utilizando las herramientas que conocen, porque son las que aprendieron de sus padres, con unos nefastos resultados.
Cuando hablo de educar no sólo me refiero a que nuestros hijos sepan comportarse, sean buenos estudiantes o sean responsables, me refiero también a las necesidades emocionales del niño o niña. Antes crecíamos, por norma general, con presencia de uno de nuestros progenitores, hoy la falta de tiempo nos hace no dedicarle a nuestros hijos todo el tiempo que nos gustaría, o el necesario. Muchos niños/as crecen hoy con falta de atención por parte de sus padres, y no digo que estén desatendidos, digo que les falta atención de calidad, tiempo de calidad con ellos.
Todos sabemos qué busca un bebé cuando llora, la atención de sus padres, es lógico pensar que cuando un niño/a es travieso, no se porta bien, se mete en líos, nos desafía o incluso insulta lo que está haciendo es llamar la atención, y es de entender que si la llama es porque puede que le esté faltando, y me suelo fiar mucho de este hecho porque no lo hacen con demasiada consciencia, atienden a una necesidad natural.
¿Y cómo mejoro la calidad del tiempo con mis hijos? Hay que aclarar que media hora de calidad la valoran mucho más que dos horas sin presencia.
- La forma es estando presentes cuando hacéis algo con vuestros hijos. Fuera móviles, fuera tareas pendientes y fuera obligaciones, en ese rato sólo tienes que encargarte de jugar, de hacer los deberes, estudiar o simplemente hablar.
- Rescata el niño o la niña que eras y conviértete en uno más del juego. Ponte a su nivel, tírate, mánchate, diviértete.
- Comunícate y exprésate, es la mejor manera de que ellos se expresen y te cuenten. Y cuando hablen escucha atentamente, para él/ella es importante lo que te cuenta aunque para ti no lo sea tanto.
- Medita con ellos, calmaros juntos, respirar juntos aprender a excitaros y a calmaros juntos.
En definitiva pon creatividad en disfrutar más con tus hijos.
No se trata de buscarles actividades, se trata de hacer con ellos.
Muy bueno David espero me llegue mas de lo mismo
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Es verdad que no le dedicamos a nuestros hijos el tiempo que necesitan, y cuando nos damos cuenta se hacen mayores y no podemos recuperar el tiempo perdido ni ellos ni nosotros.
Muy bueno David, esto nos da mucho que pensar.
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Muchas gracias y felicidades por intentar ser mejor padre.
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Muchas gracias. Seguiré
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